Conquista tú Cumbre.

En nuestras vidas se encuentran varias montañas por subir y conquistar. En la cumbre està nuestra bandera de la victoria; alcanzarla es nuestra meta. Siempre tenemos la sensaciòn de que cada dia  vamos cuesta arriba, el trabajo se hace duro y nuestras fuerzas disminuyen. Es ahì en ese momento que la confianza y la fe de lo que estamos haciendo nos da un nuevo impulso. Creer en lo que estamos haciendo, creer de que Dios està a nuestro lado alentandonos, la fe es nuestro combustible y la confianza el movil. Hay gente se abandona...y abandona lo que hace ...pero hay otra que realmente continua y persevera hasta logralo. Es por eso, que en este pequeño espacio  se integraràn historias de personas comunes que hacen algo extraordinario. Conquistar una cumbre no implica solamente de subir y llegar...sino crecer en nuestro interior y ver que se puede lograr hasta lo imposible con fe . La primera historia es de Alfredo Barragan. A nivel personal , nunca habia escuchado de èl. Pero me impacto el hecho de seguir adelante, del empeño y la forma de trabajo; atraves de la planificaciòn.

Alfredo Barragan, un hombre que le hizo frente  a la màs altas cumbres, al Ocèano Atlàntico, al Mar Caribe, al Mar Mediterràneo, a la Antartida y, por increible que parezca, la lista continùa. En cada expediciòn, Barragan, Alfredo, el Loco, el Petiso, el Capitàn, conquistò, uno a uno, sus objectivos.
Este deportista amateur, amante de la Madre Naturaleza, que se dedica a la exploraciòn deportivo-cientifica. Su curriculum vitae tambièn lo describe como buzo, Kayakista, piloto de planeador, montañista, radioficionado, fotografo y realizador cinematografico. Argentino de 60 años, casado, padre de una hija y abuelo de una nieta, Barragan es el hijo pròdigo de la ciudad de Dolores, donde es el titular del estudio jurìdico fundado por su bisabuelo, allà por 1870. Fue jefe, capitàn y miembro de expediciones ambiciosas, como la del Rio Colorado ( en 1973), las del Aconcagua (en 1978,1985,1988,1990 y 1991; una vez haciendo cumbre), la del Kilimanjaro (1995), la del Mar de las Antillas en Kayaks (en 1999), la del Cerro Tronador (en el 2001) y la denominada "Antàrtica Finis Terra" en el 2007 (hizo buceo y montañismo en 12 bases antàrticas, nacionales y extranjeras). No se puede-ni se debe-obviar tampoco la "Travesìa de los Andes en Globo", que consistiò en cruzar la cordillera en un canasto de mimbre, a 8500 metros de altura y a 110 Kilòmetros por hora. La obra maestra de Barràgan fue Atlantis. En 1984, junto a su inseparable grupo de aventuras (Jorge Manuel Iriberri, Oscar Horacio Giaccaglia, Felix Arrieta y Daniel Sànchez Magariños), cruzò el Atlàntico en una antigua, fràgil y precaria balsa de troncos (sin motor ni timòn), bautizada Atlantis,construida con el mismo sistema e idènticos materiales usados por los navegantes de hace tres mil quinientos años, sòlo para demostrar la teorìa de que los africanos podrìan haber llegado a Amèrica tres mil años antes que Cristòbal Colòn.
Despuès de años de estudio y planificaciòn, Barragàn navegò 52 dias y recorriò màs de cinco mil Kilometros para abrazar lo que se constituyò en una epopeya deportiva, cientìfica y cultural. Cuando la gloria golpeò su puerta, Barragàn sòlo atinò a balbucear una suerte de slogan: "Que el hombre sepa que el hombre puede".
"Esa es una frase que se aplica al àmbito deportivo, asì como a todo aquello que quiera emprender una persona. "Todas mis expediciones tienen el mismo sello: son expresiones romàntica concebidas para que trasciendan lo deportivo-cientifico. Mi espìritu es amateur, no admito sponsors comerciales porque me parece màs bonito asì. Mi esencia es la del deporte como expresiòn de libertad. No acepto otro compromiso que no sea el del mi palabra. Busco el romance entre el hombre y lo que el hombre hace. ¿Còmo se alcanza eso? Unicamente, con libertad y amor. Gozo la realizaciòn de mis expediciones porque hago lo que me gusta en el màs alto nivel de pureza, generosidad, agradecimiento y entrega".
"El que nunca abandona siempre llega"
Cada vez que Barragàn expone su discurso en un auditorio, reflexiona sobre còmo hace el hombre comùn para atreverse a lo extraordinario, a lo no usual, a las grandes  metas.-
-A menudo, se cree que las grandes empresas son exclusividad de los Superhèroes.
-Los superhèroes son de fantasìa. Lo que existe es el hombre comùn que se supera, que tiene la actitud y la disposiciòn para el esfuerzo. Eso es lo que marca la diferencia. Es importante no perder la capacidad de soñar, aunque no basta sòlo con eso porque, sino, vivimos comparando lo que imaginamos con lo cotidiano que no nos satisface. Al soñar le debe seguir la decisiòn, la osadìa. Lo que yo llamo "entrar a la cancha". Descubrimos que existe "algo" que enaltecerà nuestra vida, pero el problema surge cuando calificamos a ese "algo" de imposible. ¿Por què? Por temor al riesgo, por pereza o por no tener confianza en nosotros mismos. Solemos decirnos: " Soy capaz, pero no tengo ganas, es mucho lìo". No. Hay que disputar los partidos. Sòlo obtienen logros los que entran a la cancha sistemàticamente. No triunfan aquellos que no presentan pelea, los que entregan los puntos sin luchar. Por supuesto que le resultarà màs fàcil a aquel que nazca con talentos, pero el que carezca de èl, no tiene excusa, porque nada le impide adquirir la capacidad, la informaciòn, la tècnicas y la experiencia; todas cosas que te transforman en alguien muy capaz. Conozco cantidad de talentosos que fracasan por ser holgazanes, pero no conozco a ningùn perseverante fracasado. El que nunca abandona siempre llega. Es asì de simple.
 -Cualquiera podrìa acusarlo de enumerar obviedades...
 -¿Son obviedades? ¿Y por què nos las olvidamos con tanta frecuencia? Tambièn es obvio aquello de que el hombre es el arquitecto de su propio destino. ¿Y por trillado que sea el dicho lo vamos a guardar en un cajòn? Yo agrego: el hombre es el arquitecto y el albañil de su propio destino. El arquitecto es el que planifica, el que quiere ser. ¿Cuales son los ladrillo? Cada elecciòn,cada decisiòn. Quien no tenga en claro sus ideas, principios y valores, no sabrà por què opciòn inclinarse. Aquel que sepa què le parece bien y què mal, a quien le gustarìa parecerse y a quièn  no , disfrutarà de la construcciòn de si mismo. Hay que animarse a vivir como artista, aunque no lo seamos. Hay que tratar de que nuestro andar por la vida sea una pincelada colorida, feliz y ùtil si es posible.
-¿Nunca sintiò miedo?
-No, nunca. Yo no tiemblo ni dudo. Creo en la planificaciòn, en la previsiòn, en la capacitaciòn y en la investigaciòn. Yo soy un expedicionario, no un aventurero. El aventurero va al mar  a ver què pasa; yo voy al mar cuando ya sè que va a pasar. El que domina la situaciòn no entra en pànico porque sabe lo tiene que hacer. Eso no quita que haya  que tener cuidados.
-Barragan, por ùltimo me gustaria que le deje una enseñanza a los màs jòvenes. ¿Què piensa de las vocaciones?
- Que DEBEN ser IRRENUNCIABLES. Aquel que por un motivo, circunstancia o presiòn momentanèa, renuncia a una vocaciòn, està firmando una condena a la infelicidad. ¡ Se va a dedicar a lo que no es ni siente! La vocaciòn es, lisa y llanamente, descubrir quièn sos. Encontrarla dependerà de que uno sea honesto consigo mismo y de que su entorno sea responsable y le permita a ese individuo su busqueda. El incoveniente es que, en ocasiones, se renuncia a la vocaciòn por ocupaciones màs rentables. ¡Y cada vez que hablan de lo que les hubiese gustado ser, se les escapa un lagrimòn! Por eso, aconsejo que, a costa de lo que sea, uno siga su vocaciòn. ¿Sabès por què? Porque se van a despertar y van a pegar un salto de la cama. Con 60 años, yo me levanto cada mañana y tengo ganas de hacer mucho màs de lo que hice. ¡Y me acelero al lavarme los dientes porque quiero arrancar! El que no sigue su vocaciòn va a demorarse en el baño porque no quiere enfrentar las mismas labores que hizo el dìa anterior y que harà al dìa siguiente. ¿Pero què espera para decir " este partido no me gusta, quiero acomodar las piezas de otra forma"? ¡Que me importa si la partida ya lleva 50 años de vida! ¡Pateà el tablero y arrancà de nuevo.

Fuente: Mariano Petrucci/Revista del Diario Uno